La opacidad del Consejo Directivo ante los resultados del estudio de clima laboral revela más de lo que pretende ocultar

Hay momentos en los que el silencio dice más que mil palabras. Y hay decisiones que, por su propia naturaleza, terminan confirmando exactamente aquello que pretenden negar. La negativa del Consejo Directivo de la INDDHH a compartir el informe del estudio de clima laboral encargado a la Universidad de la República es, precisamente, una de esas decisiones que lo dice todo.

El ridículo de la excusa

Cuando una institución destina más de medio millón de pesos del presupuesto público para contratar un estudio académico sobre clima laboral, cuando convoca a todas las funcionarias y funcionarios a participar de entrevistas prometiendo que los resultados servirán para mejorar las condiciones de trabajo, cuando el propio convenio firmado establece instancias de devolución al funcionariado, cuando desde el inicio se plantea como un proceso participativo y transparente… y luego se niega a mostrar los resultados, la conclusión es obvia: la foto les salió mal.

La excusa inicial fue patética: alegaron que la Facultad de Psicología había establecido “reserva” sobre el documento. Pero cuando el propio equipo académico del GINPOT desmintió en forma categórica esta versión, explicando que jamás establecieron restricción alguna y que, por el contrario, recomendaron expresamente compartir el informe con el sindicato, la mentira quedó al desnudo.

Después vinieron los silencios. Nuestras solicitudes formales a Gestión Humana: sin respuesta. Nuestros pedidos directos al Consejo Directivo: ignorados. Como si el silencio pudiera borrar la evidencia de lo que todas y todos ya sabemos.

Lo que el estudio no nos va a contar porque ya lo sabemos

Seamos honestos: nadie esperaba que este informe nos revelara secretos inéditos sobre el funcionamiento actual de la INDDHH. Los problemas están a la vista:

  • Un Consejo Directivo sin legitimidad, conformado más por cuotas políticas que por trayectorias destacadas en derechos humanos
  • Episodios de acoso laboral comprobados y sin resolución adecuada
  • Decisiones arbitrarias como el cese de un pase en comisión sin fundamento técnico
  • Un clima de temor que se ha instalado progresivamente
  • La salida sistemática de profesionales que no soportan el ambiente tóxico

Todo esto ya lo sabíamos. Lo que el estudio seguramente confirma es que estos problemas no son casos aislados sino parte de un patrón sistemático que afecta el funcionamiento institucional.

La cuestión de fondo: la legitimidad

Pero hay algo más profundo en esta negativa a mostrar los resultados. Un Consejo Directivo que llegó a sus cargos por designación política, sin acreditar trayectorias notables en la defensa de derechos humanos, difícilmente puede enfrentar con solvencia las críticas sobre su gestión.

Cuando tu autoridad no emana del reconocimiento por tu trabajo en el campo de los derechos humanos sino de negociaciones partidarias, cuando tu legitimidad es cuestionable desde el origen, cualquier evaluación externa se convierte en una amenaza. Porque pone en evidencia que el problema es un modelo de gestión que no funciona.

El efecto espejo

La ironía es brutal: una institución creada para defender la transparencia y los derechos humanos se comporta como un organismo opaco cuando los resultados no le convienen. Una INDDHH que reclama transparencia a otros poderes públicos pero que oculta información financiada con recursos de todas y todos los uruguayos.

Esta actitud no solo traiciona los principios fundacionales de la institución, sino que termina confirmando exactamente lo que el estudio seguramente documenta: que hay un problema serio de liderazgo y gestión en la INDDHH.

Conclusión: la foto ya está tomada

Al final, da igual que muestren o no el informe. La decisión de ocultarlo ya nos dice todo lo que necesitábamos saber sobre este Consejo Directivo. Su falta de transparencia, su desprecio por las trabajadoras y trabajadores de la institución, su incapacidad para liderar con el ejemplo.

La foto ya está tomada. Y efectivamente, les salió muy mal.